Quiénes Somos

Teatro Breve Hermosillo nace como una inquietud por establecer un diálogo creativo entre aquellos que de alguna forma u otra son practicantes de esto que llamamos teatro; por eso Teatro Breve intenta construir actos creativos tanto de escritura como de dirección, actuación y montaje, sobre los que nos sea posible, a partir de la síntesis, amalgamar bloques de propuestas escénicas. Síntesis no es sinónimo de resumen, se relaciona con lo breve sin embargo perdura puesto que su carga significante, debido al poder de la condensación, deja huellas tanto en creadores como en espectadores. El teatro es comunidad, nunca individual. Por ello, y amparados en la premisa de que el trabajo en grupo torna posible el florecimiento de nuevos horizontes, con esta proposición buscamos partir de lo más básico del teatro, su poder de reunión y encuentro.

Teatro Breve es una complicidad de la comunidad teatral en el Estado Mexicano de Sonora. Nace porque hay gente terca que busca siempre que las cosas no sé quedan en la utopía, aquella utopía con la que soñaba Usigli: “Crear una República Teatral para defender la poderosa ficción de los escenarios”. Hermosillo es el centro de reunión, el Kiosko del arte de la Colonia Pitic el apéndice que encontraron para recrear escenas que impulsaran el hecho teatral sonorense. Teatro Breve es Teatro, pero es aún algo mejor: “Comunidad”.

Porque hay que mencionarlo; Teatro Breve emprendió sus primeros pasos gracias a dos hombres de teatro comprometidos con el entorno, no sólo teatral, sino social y político: Alejandro Cabral y Fernando Muñoz. Es por eso que en marzo del 2015 dieron fruto esas reuniones aleccionadoras que ya tenían más de un año en el tintero. La convocatoria despega en septiembre del 2014; citando a 12 dramaturgos para que escribieran una obra que no sobrepasara los quince minutos, para eso antes ya se había hecho un sorteo previo con tres temas que la comunidad teatral en Sonora había decidido para emprender esta aventura: “Identidad, Miedo, y Fiesta”. Los dramaturgos aceptaron el reto y las obras estuvieron listas la primera quincena de enero del 2015, al final sólo quedaron 10, que se entregaron a los directores convocados para su dirección. La puesta en escena tendría, y estuvieron listas la primera semana de marzo del mismo año, (2015) cuando dio inicio una utopía más del teatro, pero sé concretó favorablemente. Fueron cuatro semanas de funciones con butacas ocupadas, sino en todas las funciones, sí en la mayoría, lo cual resultó gratificante y halagador. Por día se presentaba un tema con sus respectivos montajes, que sí bien las historias y propuestas escénicas no tenían nada que ver una con la otra, los creadores hicieron magia y sé acoplaron para darle no sólo ritmo a su obra, sino al conjunto de obras. Los directores a bien saber convocaron a actores de todas las edades, generaciones y escuelas, un punto altamente encomiable que permitió entender que el teatro sí puede hacer comunidad, falta mucho, pero ya de dio la tercera llamada.