El teatro en frasco pequeño

El teatro en frasco pequeño

Por Wichy García Fuentes

612219281-frasco-de-perfume-cortina-escenario-teatro

Con independencia de los resultados artísticos del proyecto, aún por manifestarse, la conjura del teatro independiente en Hermosillo ya es un hecho, y ello representa una suerte de renacimiento del entramado sociocultural de una región que, por mucho tiempo, se ha caracterizado por el aislamiento entre sus teatreros, esos que durante el más reciente sexenio han visto acentuarse, además, la aparentemente imponderable indiferencia oficial.

Es un hecho innegable que en cualquier contexto civilizado, la retroalimentación entre creadores impulsa el desarrollo colectivo, que en las ciudades o regiones en las que se fomenta el intercambio, el debate, la confluencia entre estilos y escuelas diferentes, se posibilita con ello también una espiral de culturización y sana competencia. Por el contrario, cuando los artistas escénicos se encierran en sus propios guetos, en sus egos provincianos, en su modesta recua de fieles o en las facilidades económicas que ofrecen los espectáculos comerciales o el generoso patrocinio coyuntural, el pulso del teatro como movimiento, como entidad casi viva que circula por las calles de una ciudad, casi a la misma velocidad que sus automóviles, se va apagando, va perdiendo influencia, va perdiendo su razón de ser.

Por suerte para la salud de la cultura sonorense, en contra de todo pronóstico, la humildad y la camaradería espontánea acaban de ganarle la batalla a la atomización del talento. La respuesta a la convocatoria lanzada por par de entusiastas en redes sociales, abiertamente desconectados de la cultura oficialista, resultó, en muchas maneras, sorprendente y estimulante. Por abrumadora mayoría dieron la cara los autores y directores convidados, contra un mínimo índice de indiferentes.

Para la hora en que se programaba el estreno del evento, con un incitador y variado programa de tres días, ya no quedaban dudas de que en este habían convergido una respetable cantidad de cuerpos, mentes y almas, vecinos de la misma ciudad y listos para jugar al teatro en una dimensión prácticamente desconocida. Porque no se trata de un festival común, uno en el que más o menos existe la posibilidad de intercambiar resultados y experiencias, sino de un salón múltiple, un área común donde se comparte el trabajo mismo, el sudor creativo con vistas a una serie de presentaciones en las cuales no habrá líderes o maestros exponiendo sus obras personales, sino un ambiente que más habrá de parecerse a uno de esos intercambios de regalos de fin de año. Con todo y el juego del amigo secreto, porque la asignación de los textos se hizo por azar, como los obsequios en las posadas navideñas.

La condición de brevedad ha sido definitoria. Aunque pudiera creerse que -a tenor de esa condición inapelable de que las obras a presentarse no excedan los quince minutos- la profundidad en las historias o conceptos no debería ir más allá de un esbozo a grandes trazos, no necesariamente un hecho escénico de poca duración será considerado superficial como un sketch o incompleto como un acto de obra mayor. El experimento pretende ir más allá de la simple alineación de montajes sin relación estilística entre sí, para tratar de componer una trilogía temática en tres días consecutivos de representación, con tres temas genéricos previamente escogidos –el miedo, la identidad y la fiesta– que teóricamente derivarían de una dramaturgia única para cada jornada. Una vez conseguido este propósito, las representaciones deberían de convertirse en tres puestas construidas a base de cuadros dramáticos independientes y de alguna manera, concatenados.

Los frascos de teatro breve, como reza el popular dicho sobre los perfumes buenos, tienen abundantes posibilidades de presumir calidad y buen gusto a partir del 5 de marzo de 2015, día seleccionado para el lanzamiento de esta prometedora idea. Al concentrarse el talento de dramaturgos, directores y actores en un espacio y tiempo menor al acostumbrado, al dedicarle a este la misma energía que a un espectáculo más extendido, es muy probable que también la excelencia consiga amalgamarse y brillar aún más en las discretas porciones asignadas.

De cualquier manera, no muy a menudo es posible presenciar, de un solo golpe, la aptitud y los recursos de un grupo tan grande de artistas, moradores de una misma región y dispuestos a donar su trabajo y su tiempo a la causa del bienestar común.

Deja una respuesta