La ASF recomienda la extinción del Fonca

Jorge Ricardo/ Reforma

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El Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), encargado de fomentar y estimular la creación artística mexicana, opera sin un marco legal, según la Auditoría Superior de la Federación.

En el análisis de la Cuenta Pública 2013 señala que el presidente del Conaculta no tenía facultades en 1989 para crear un organismo que funcionara con recursos públicos pero al margen de la administración pública y, por lo tanto, sin posibilidad de ser auditado.

La ASF recomienda la extinción del Fonca, a fin de que sus atribuciones sean asumidas por el Conaculta, “en el marco de la normativa que regula la Administración Pública Federal y el gasto público”.

La medida, aunque escandalosa, no preocupa demasiado al actual director del Fondo, Moisés Rosas.

“Hasta el momento es un trámite. Hay una recomendación de la Auditoría que es: no que se desaparezca el Fonca, sino que se revise su fundamento jurídico. Entonces, estamos documentando todo para demostrar que sí tenemos el soporte legal”, dijo.

El informe de la ASF, que se hizo público en febrero, incluye un oficio de respuesta del Fonca, que no discute la recomendación de extinción, sino las atribuciones del auditor para revisar más allá de la parte financiera, una respuesta que suena risible al investigador Bolfy Cottom.

“La recomendación es muy grave en el contexto donde se busca la transparencia, aunque creo que el menos responsable es el Fonca, pues lo han dejado operar; pero evidentemente está rebasando sus facultades y actúa como si fuera un fideicomiso cuando evidentemente no lo es”, dijo Cottom, doctor en Derecho, quien consideró pertinente atender la recomendación de la ASF.

“El otro camino es mucho más largo y no sabemos cuándo sucederá, si es que sucede, que los legisladores modifiquen la ley y reconozcan a organismos como este. Esos son los dos caminos. Yo no veo otros, porque de lo contrario se va a seguir aceptando una ilegalidad”, afirmó.

El análisis de la Auditoría se centra en que en 1989, una vez creado el Conaculta, su titular decidió implementar un mecanismo presupuestario no previsto en la Administración Pública: un contrato de Mandato, figura que por ley no puede contar con un patrimonio propio o independiente del Gobierno, pues no son fácilmente auditados.

“Así que a la hora de revisar el presupuesto del Fonca, se verá que gastó más de lo que se le había asignado, porque no está obligado a reportar las donaciones”, dijo Ernesto Becerril Miró, experto en legislación cultural.

“Administrativamente pudiera tener razón la Auditoría, en el sentido de que el Fonca recibe dinero y no lo está reportando”, añadió Becerril, aunque consideró que un camino corto para solucionar el caso podría ser un acuerdo de reportes trimestrales entre el Fonca, el Conaculta y la ASF.

Eduardo Cruz Vázquez, director del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu) de la Universidad Autónoma Metropolitana consideró que la recomendación es muy grave.

“Es un profundo cuestionamiento a la naturaleza del Fonca y, si bien la Auditoría se ha tardado 26 años, si no lo tomamos en serio, ¿entonces para qué se hacen las auditorías?”, planteó.

Para 2015, el Fonca tiene un presupuesto autorizado por 351.3 millones de pesos que le son transferidos a través del Conaculta. Según datos del Fondo, actualmente atiende a mil 248 personas con becas, apoyos y estímulos a la creación. Hasta el año pasado, en su 25 aniversario, había entregado 12 mil becas.

Para Héctor Vasconcelos, primer director del Fonca, no es tan importante el estatus jurídico del organismo, pues recuerda que también se ha cuestionado la existencia del Conaculta y su relación con el INBA y el INAH.

“A mí lo que me parece importante es ver si estas observaciones no son una justificación para tratar de privatizar a las instituciones culturales y educativas del País. Acaban de privatizar la industria petrolera, que es la más grave privatización que ha ocurrido en este sexenio, y hay que estar alertas contra la política tecnocrática privatizadora”, consideró.

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