Primer día: Fiesta

Alejandra Serrano

El primer día de estreno —pues serán tres— en Teatro Breve Hermosillo 2015, llegué al espacio, que literalmente es un kiosko dentro de un parque. En la parte central, circular de techos bajos pero que se elevan en un prisma, hay cuadros colgados. Se alcanza a ver un salón para talleres. Es un espacio un poco extraño, íntimo, curioso. Del mismo modo el foro, es muy pequeño pero caben más de 50 personas, las butacas están muy levantadas, no importa dónde estés sentado sientes a los actores muy cerca.

Mientras esperamos al público los organizadores presentaban a uno de los autores de esa noche con su director y a algunos otros de los participantes que no se conocían entre sí. Me pareció que solo eso ya era un éxito y hasta entonces entendí la necesidad de este encuentro.

Después de haber visto los tres espectáculos resultantes, pienso que fue la mejor opción para estrenar y que es el espectáculo más redondo de los tres. Los tres textos son interesantes y están bien dirigidos con teatralidades muy diferentes, pero los tres espectáculos reflexionan sobre el teatro y para mejor, los tres hablan de miedo e identidad. Me parece que la ventaja de los autores que les tocó el tema de fiesta es que es un detonante para hablar de otras cosas, en tanto que miedo e identidad son la cosa en sí para hablar, por lo que se vuelve obvio.

La primera obra, La fiesta de los no invitados de Gilberto Corrales, dirigida por Hugo Sosa es un thriller esquizofrénico para los personajes, mientras que para el espectador es una comedia extraña. Esta tensión tormentosa para el personaje lo entendió bien la dirección porque de otra manera la obra se vuelve un sketch. La tensión recae principalmente en el personaje que interpretó Liliana Falcón de manera muy atinada. La acompañó en escena Deneb Algarra, como su madre, a quién desafortunadamente el miscast le pesó mucho, ya que es muy joven. Una actriz con buena presencia escénica, pero que le falta madurez actoral y que se esforzaba demasiado para representar la edad del personaje y no funcionaba. La obra juega con la idea de un personaje que comienza a ver la realidad de su ficción.

Después vino Hombre de gran talento de Juan Carlos Valdez, dirigida por Isaac Velarde. Valdez quiso hablar de una experiencia colectiva para los teatristas de Sonora, que fue el rodaje de la películaChávez dirigida por Diego Luna. Yo estaba divertida, no son anécdotas ajenas, pero la gente en la sala se revolcaba entre risa y pena, pura catarsis y cada uno poseía una parte de esa historia. El director hizo lo que tenía que hacer, poner a dos bueno actores (Miguel Ortega y Humberto Quezada) y dejarlo correr.

Por último Después de la fiesta de Carlos Iván Córdova, dirigida por Saúl Barrios. La obra entre narrada y dialogada con personajes erráticos y entrañables, cuenta una anécdota enloquecida de fiestas y un robo de auto muy violento. Barrios tomó el ritmo propuesto por la obra y lo llevó más allá con una apuesta sobre todo corporal. Vemos aquí un director con una propuesta escénica muy clara, pero que no aplasta al texto sino que realmente aporta. La mancuerna de los actores Gabriela Ainza y Luis Soberanes fue inmejorable, había un tercer personaje que lo construyen entre ambos sin tropiezos, bien delineado por ambos actores. Para mí una de las mejores obras que se vieron en Teatro Breve Hermosillo 2015

Fuente: Teatro Mexicano

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